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El pasado 30 de abril, el Ateneo Sanluqueño acogió una mesa redonda sobre “Acoso entre iguales en la escuela”, dentro de la IV Semana de la Medicina Preventiva. La cita puso el foco en el acoso escolar como un problema social que se desarrolla en el ámbito educativo y que exige una respuesta coordinada de toda la comunidad.

Durante el encuentro, profesionales de la psiquiatría, la pediatría y la educación compartieron claves para entender, detectar y prevenir esta realidad. La coordinación entre familias, centros educativos y ámbito sanitario fue señalada como un elemento esencial para actuar con eficacia ante posibles casos.

Un abordaje desde varias disciplinas

En la mesa redonda participaron Consuelo Lillo, psiquiatra; Fernando Campos, psiquiatra; Nuria Martínez, pediatra; José Manuel Parada, presidente de ABSA; José Manuel, logopeda y profesor de Pedagogía Terapéutica; y Diego Castro, director del CEIP Maestra Caridad Ruiz. La presencia de perfiles distintos permitió aportar una visión amplia sobre el acoso entre iguales y sus posibles vías de prevención.

La jornada subrayó la importancia de detectar señales tempranas, acompañar a las víctimas y trabajar también con el entorno del alumnado. En este sentido, el papel de los centros educativos y de las familias resulta determinante para construir una convivencia positiva en las aulas.

Prevención y convivencia positiva

Uno de los mensajes principales del encuentro fue que la prevención debe ocupar un lugar central en cualquier estrategia contra el bullying. Hablar de convivencia positiva implica no solo intervenir cuando aparece un conflicto, sino crear contextos seguros, respetuosos y colaborativos desde el inicio.

La mesa redonda dejó además una idea clara: el acoso escolar no puede abordarse de forma aislada. Requiere trabajo en red, comunicación entre agentes educativos y sanitarios, y una implicación real de toda la comunidad para proteger a niños y niñas.

Una jornada de reflexión útil

La actividad fue valorada como una jornada muy enriquecedora por la calidad de las intervenciones y por el enfoque práctico de los contenidos. El Ateneo Sanluqueño volvió así a convertirse en un espacio de reflexión sobre un problema que sigue exigiendo atención, formación y compromiso social.

Este tipo de encuentros contribuye a reforzar la sensibilización y a seguir avanzando hacia una escuela más segura, inclusiva y preparada para prevenir cualquier forma de acoso.